Sobre mí

por Lorena Martinez

Mesquite Flat Sand Dunes

 

¿Quién soy, qué hice, y qué hago?

Lorena Martínez

¡Hola! Soy Lorena. Me gusta la idea de tener esta sección en el blog porque contándote algo de mí, tal vez nos encontremos en alguna parte de la historia viviendo situaciones parecidas.

Arranco con este pensamiento anecdótico de Elisa, la profe de Geografía del secundario. Un día nos lanzó como un cachetazo los “3 enigmas de la vida”:

  1. ¿Qué querés ser de grande?
  2. ¿Con quién te vas a casar?
  3. ¡¡No la recuerdo!! Discúlpenme.

Tendría 15 años cuando lo dijo, y cómo me habrán pegado esas dos primeras preguntas, que hoy a los 39 todavía no pude resolverlas, y son parte de mis últimos tiempos de catarsis. Esto último no viene al caso, así que me focalizo en el primero de los enigmas:

¿Qué querés SER de grande?

Se trata de una proyección muy compleja de resolver cuando tenés 17 años. Así fue que le pedí ayuda a mi papá cuando lo despertaba de su siesta: “che, viejo… qué puedo estudiar”. Se despertó bastante lúcido para decirme que pensara en Turismo, porque iba a ser una profesión con futuro.

Entonces me anoté en un par de charlas de universidades junto con Naty, una de mis mejores amigas, y que también estaba entre estudiar Psicología o Turismo. Y viene al caso decir que a mí la Psicología también me tentaba. En ese momento mi amiga fue parte de mi orientación a través de una reflexión: “Con el turismo vas a ayudar a la gente a divertirse, y con la psicología vas a ayudar a la gente en el dolor”. No lo pensé más y lo decidí, voy por el Turismo. No sabía mucho de viajes, pero sí de hacer reír a quienes estuvieran conmigo.

Elegí la Universidad de Morón y me recibí de Licenciada en Turismo en el año 2003. Y ¿Ahora qué? Nos preguntábamos todos, ¿qué sabíamos hacer? Con 22 años todavía no podía responder aquella primera pregunta de la profe Elisa, pero salí al ruedo igual.

Empecé trabajando en eventos empresariales en una empresa de viajes y turismo. ¿Qué sabía de eventos? Nada. En la facultad habíamos tenido una materia corta, en la que nos habían enseñado a preparar una invitación para un evento. Me río para no llorar. Era ese mi primer trabajo y el desafío proponía arrancar bien de cero. Trabajé varios años en ese lugar, y tomé la decisión de independizarme cuando sentí que no tenía nada más para dar en ese puesto, ni la empresa podía potenciar la proyección que les había propuesto.

Comencé un nuevo camino, sobre todo en el personal donde me encontraba sola tomando cada decisión. Nunca había temblado tanto como esas primeras veces en las que me reunía en una empresa para cerrar el evento, porque lo que presentaba era mi pasión a flor de piel, significaba mi visión por la que había diseñado esa propuesta. Me jugaba también a tener o no tener plata en el bolsillo, ese mes.

Mientras tanto sentía que tenía que diversificar, y compensar algunas bajas de presupuestos con ventas de otros productos. Era el momento de vender… “vinos”. No porque supiera sino porque me había llegado un mail de un restaurante de Bella Vista con una lista de precios, y dije ¿por qué no? Para regalos empresariales podría andar bien. La intención no prosperó pero me llevó a conectarme con otro emprendedor, con quien armamos un espacio para eventos. Todo de cero, eso ya era mi religión.

Podía vivir lo que significaba estar sentada en los dos lados del escritorio: ser cliente y ser proveedor. En este nuevo lugar, mi parte fue la de armar eventos llave en mano, armar el grupo de proveedores, y administrar la gestión. Y cuando se necesitaba, que era la mayoría de las veces, participaba en la cocina.

Todo venía haciendo su ciclo.

Ahora sí, podía empezar a viajar.

La planificación de cada viaje corría por mi cuenta, y con ella la posibilidad de poner sobre la mesa todo el ingenio para armar ese rompecabezas de servicios turísticos y expectativas propias. La ayuda que buscaba vino del mundo de los blogs de viajes, y a partir de ahí naturalicé el uso de su información genuina, así como los comentarios de viajeros en las redes sociales. Para los viajes siguientes ya me sentía más confiada en ese proceso de búsqueda, que fluía entre blogs de viajes y comentarios de TripAdvisor en los que me podía apoyar. Los usuarios eran los que daban al turismo una nueva impronta.

Cuando volvía del viaje, toda esa información me quemaba en las manos. No podía quedármela.

¿Por qué empecé a escribir un blog de viajes?

Porque en la nube existe una comunidad viajera, de profesionales en turismo, de viajeros frecuentes y no tan frecuentes. Que sin conocernos, comparten lo que saben con mucha precisión. En Twitter, todos son agentes de viajes. Tirá una pregunta de 140 caracteres y preparate para unas cuantas notificaciones. ¿Cómo no devolverle a esa comunidad viajera lo que había aprendido?

Ya tenía un “por qué” escribir y podía sentir la esencia de Mis Lugares Blog. Tenía claro que no quería crear contenido para mejorar lo que existía, sino para compartir mi estilo de viajar.

Para eso tenía que saltar la pared con la que me venía dando en la frente cada vez que planificaba un viaje. Y lo mío es el viaje organizado.

En Internet una gran mayoría escribe sobre ¿qué hacer en el destino? pero pocos sobre ¿cómo aprovechar cada día?, que incluye además a la pregunta anterior, y ese es el trabajo que hacen los itinerarios de viaje.

Conmigo se arranca muy temprano cada día, admito que soy un infierno para mis acompañantes de viajes. Es más, podés pasar por el formulario de contacto y escribir “hola Lorena, sos un infierno”, y voy a saber que estuviste leyendo este cuento. Lo lindo de ser así 🙂 es que aprovecho esta característica personal, que me lleva a investigar mucho en Internet, y que me desvela en el esfuerzo por transmitir, en cada post del blog, mis percepciones, así como contar por qué vemos lo que vemos.

Jamás de los jamases voy a escribir que “podés perderte en las callecitas” de una ciudad… sabiendo lo que cuesta un día en ese destino. Ni hablar de “es una experiencia única”, ni “es divino, te va a encantar”, ni de unos tantos clichés en la redacción de viajes.

¿Cuántas veces leíste esas frases? Eso se deja a criterio del viajero, porque ¿a quién no le gusta pasear relajado y sin rumbo? o caminar por alguna calle que nos llama la atención. Pero también tenemos que saber que el compromiso de escribir va de la mano con el contenido genuino, real, y no para el relleno.

No soy picante, soy de géminis, y estoy hecha de un gemelo bueno y otro malo, pero entre los tres sacamos cosas buenas. Porque no siempre estuve en el momento justo ni en el lugar adecuado, pero las vueltas de la vida me traen nuevas oportunidades para aprender siempre, y quien dice que esta vez se me da… y puedo acompañar a un mercado turístico que necesita transformarse junto con nosotros.

Todo lo que hice lo hice desde cero, y el nacimiento del blog no fue la excepción. Escribir sobre viajes no es tan fácil como pensaba, porque los viajes de alguna manera nos transforman, y quien logra escribir con el corazón lo deja reflejado en su trabajo.

Al final, vuelvo al principio de la historia, a esa disyuntiva de tener que decidir por estudiar Turismo o Psicología, y resulta infalible que si estamos conectados con nuestro SER, no tenemos que elegir, sino dejar fluir ese perfecto orden que la vida nos propone.

El que no sé cómo anda en los temas del corazón es Google. En estos 5 años de estar escribiendo el blog, me propuse hacerlo de manera más consciente. Quien se toma el mantenimiento de un blog como un trabajo, sabe que tiene que escribir para la gente y para Google también. Así que me puse a aprender sobre SEO, nociones de marketing digital, técnicas de storytelling, y espero que la lista siga para seguir alimentando la chispa de ser, algo diferente cada vez.

Un solo consejo puedo dar y tiene que ver con la fuerza de la palabra “HACELO”. Cuando nos llega el momento de cambiar, es cuando nos caen esas ideas que nos parten como un rayo. HACELO.

¿Coincidimos en alguna parte de la historia?

Gracias por llegar hasta el final porque tengo un detalle más que contar.

PD: Sole, otra de mis amigas que vive en Japón, se contactó con la profe Elisa para preguntarle por ese tercer enigma inconcluso. Y ésta fue su respuesta:

Estimada «SOLE»… No sé si Argentina es del hemisferio norte o sur. Desconozco si Japón pertenece a la Unión Europea o es un país africano en vías de independencia. Si la latitud y longitud son medidas de peso o dos elementos meteorológicos……. ¿Cómo recordar la tercera pregunta hecha frente a un alocado grupo de alumnos, turno tarde deliano? Atte. Elisa.

Gracias profe por su respuesta.

El chat de mis amigas era un fuego a las 00:24 cuando pregunté por ese tercer enigma. Desveladas arrancó Ceci, mi otra gran amiga, diciendo: “Qué aburrida sería la vida si tuviéramos todas las respuestas”. Siguió Naty “… y determinar que lo que pensábamos a una edad puede mantenerse toda la vida sin cambiar”.

En definitiva:

“Lo único constante, es el cambio” Heráclito.