Italia – Siena se viste de medioevo

En la Toscana hay dos ciudades que se mantuvieron enfrentadas durante años para ver quién de las dos dominaba la región, y para distinguirse parece que cada una decidió vestirse reflejando las maravillas de dos períodos históricos muy diferentes. Si Florencia es el Renacimiento, Siena es la Edad Media.

Urbanizada sobre tres colinas, Siena es un laberinto de calles. Exceptuando a los residentes, para el resto de la humanidad el tránsito por la ciudad es peatonal. Por lo tanto se imaginan bien, recorrer Siena es una aventura de subidas y bajadas. El paseo se da entre calles angostas al refugio de edificios de piedra color Siena, y cada tanto aparecen múltiples esquinas que invitan a elegir el próximo destino.

Con un aspecto similar al que tenía durante su época de esplendor, cuando competían con Florencia, la vanidosa Siena se muestra así:

Basílica Santo Domingo

De aspecto macizo por fuera y gigante por dentro, demoraron más de dos siglos en construirla. Sufrió tres incendios, un terremoto, una ocupación militar, y sucesivas reformas para quitarle peso a su estructura, permitiéndole seguir en pie.

Pero la basílica no estuvo sola enfrentando estos eventos catastróficos, sino que la cabeza de Santa Catalina de Siena anduvo de acá para allá tratando de sobrevivir (por decirlo de alguna manera) a tanto infortunio.       

¿Quién fue Catalina? 

Catalina fue una niña nacida en el año 1347, que a los cinco años tuvo su primera visión de Jesús, y a partir de ese momento se inclinó a la vida espiritual. Sus padres, que pensaban casarla con un hombre rico, intentaron de mil maneras hacerla desistir de su propósito pero terminaron cediendo cuando Catalina fue admitida a la orden de Santo Domingo a los 16 años. Ayudó, curó, y dio su bondad a los enfermos de peste. Muchos comenzaron a escucharla, y a los 25 años comenzó su vida pública, siendo reconocida como mediadora de la paz entre ciudades. Aunque fue analfabeta, como muchas mujeres de la época, dictó un libro con sus propias experiencias místicas, así como cartas de gran profundidad teológica. Murió a los 33 años y fue canonizada por el papa Pío II casi un siglo después. Es patrona de Siena, y una de las seis patronas de Europa

Como la historia de Santa Catalina de Siena está vinculada a la Basílica de Santo Domingo, se conserva en su interior su cabeza incorrupta, luego de que ordenaron separar la cabeza del cuerpo para conservarla como reliquia. Cuando ocurrió el primer incendio en la basílica, uno de los frailes, envuelto en una sábana mojada y coraje, se escabulló entre la llamas y logró rescatarla, y algo similar hicieron cuando ocurrió el terremoto.

Interior de la Basílica de Santo Domingo

Producto de tanto sufrimiento, el interior de la basílica conserva parte de los frescos que alguna vez decoraron sus paredes, pero se compensa con los vitrales de colores intensos que cuentan historias de Santa Catalina. Es de ingreso gratuito.

El Banco más antiguo del mundo

El Banco Monte dei Paschi, fundado en el año 1472, es el banco en funcionamiento más antiguo del mundo, y que da trabajo al 40% de la población de Siena.

Durante la época del Renacimiento la financiación de las actividades comerciales iban de la mano de las casas bancarias de los Médici, que ponían el ojo en los grandes negocios. Pero los pequeños empresarios y agricultores también necesitaban ayuda. Con este objetivo se creó una nueva banca conocida como Monte di Siena. Años más tarde se le añadió al nombre “Paschi” que significa pasto, haciendo referencia a quién pretendía ayudar.

Semejante fortaleza no fue construida para albergar al banco. En un principio este palacio era la residencia de la poderosa familia Salimbeni, y años antes a la creación del banco el Ayuntamiento de Siena confisca la propiedad que luego la banca termina adquiriendo. Fue la remodelación realizada en el siglo XIX la responsable de su aspecto gótico actual.

La plaza que precede al banco se convierte en uno de los escenarios de la fiesta del Palio. Previo a la carrera, cada contrada realiza un show de destrezas con sus banderas en señal de respeto y saludo a las autoridades, para luego seguir camino hacia la Piazza del Campo

Piazza del Campo, el epicentro

Como si se tratara de un volcán, la Piazza del Campo dos veces al año se convierte en el escenario principal de la carrera de caballos más ferviente de Siena y de la Toscana. Fuera de esas dos fechas claves para la ciudad, muestra la tranquilidad de la plaza principal y la belleza de ser el centro de una ciudad medieval.

Tiene forma de abanico, y es de pavimento de ladrillo rojo, que dividido en nueve partes representa al gobierno de Los Nueve (Los Nove). Ellos fueron quienes trazaron la plaza y gobernaron Siena en su apogeo medieval. Muchos aprovechan a sentarse sobre este abanico para descansar y contemplar los edificios que supieron reflejar el esplendor de Siena como República Independiente.

El Palazzo Público que fue construido entre 1288 y 1309, y es hoy sede el Ayuntamiento y del Museo de la Ciudad, y se distingue claramente porque lo acompaña el conjunto de la Torre del Mangia y la Capilla di Piazza. 

La Torre del Mangia es un campanario y su nombre derivó de su primer campanero, que era apodado como mangiaguadagni porque gastaba todo su sueldo en comida.

A la Capilla di Piazza le tengo especial cariño porque es una sobreviviente a las carreras del Palio. Sobre su lateral se colocan colchones que amortiguan los posibles golpes de los caballos y jinetes, dado que es la curva más cerrada y peligrosa de la pista. Fue construida como agradecimiento a la recuperación de la ciudad tras la peste negra del siglo XIV. 

Sobre la plaza se encuentra la réplica de la Fuente Gaia o Fuente de la Alegría, construida en 1343 con la finalidad de celebrar el suministro de agua a Siena. 

Frente a la plaza está la farmacia más antigua del mundo, instalada en un edificio del año 1000. En la Edad Media era una herboristería y suministraba medicina natural al hospital de la ciudad.

El Palio, devoción de sieneses

Los sieneses tienen profunda devoción por el Palio. Primero porque este evento se festeja 2 veces al año, y representa la vida misma para el pueblo. Es una celebración genuina, y está en la genética de los sieneses. Segundo porque es una fiesta que honra a dos vírgenes: a la Virgen de Provenzano se le dedica el Palio del 2 de Julio, y a la Virgen de la Asunción el del 16 de Agosto. 

¿De qué se trata el Palio?

Es una carrera de caballos de origen medieval, que enfrenta las contradas de Siena. Son 17 las contradas o barrios, pero sólo 10 se enfrentan en cada competencia. Todas compiten con un caballo y un jinete, y se distinguen con su propia bandera, color y música.  

Para ponerle un poco de condimento el caballo no lleva montura, sino que “corren a pelo” como lo hacían en la época medieval. La carrera se completa cuando el caballo realiza las tres vueltas a la Piazza del Campo ¡con o sin jinete!

Es una competencia, pero también es una fiesta de mucho colorido. Los caballos llevan en su frente un accesorio llamado penacho con los colores de la contrada que representa. El público está amuchado en el centro de la plaza portando las banderas de cada barrio, además se arma una tribuna a los costados de la pista, y como si fuera poco, los balcones de los edificios se alquilan para sumarse a la alegría del festejo. Los caballos y jinetes son bendecidos cada uno en la iglesia de su contrada, y posteriormente en la misa celebrada en la Capilla di Piazza, después… que gane el que más suerte tenga:

El Panforte

Es uno de los postres más ricos que probé en Italia. Cuando estábamos llegando a Siena, y como si se tratara de una búsqueda del tesoro, advertí al grupo: “tenemos que encontrar un lugar que venda el panforte porque es un postre típico de esta ciudad”.

Como algo típico, no hace falta buscarlo bajo las piedras porque son varios los comercios que lo venden. El Panforte es como una torta compacta de chocolate, azúcar, miel, almendras, y frutas secas.

Panforte

Lo compramos en la Pizzicheria il Magnifico, un local ubicado en lo que era la antigua residencia de Pandolfo Petrucci, que era conocido como “il Magnifico” por su capacidad de gobernar y por la magnificencia de su palacio. 

Frente a este lugar hay otro lugar también magnífico llamado Nino & Friends que venden chocolates de todo tamaño, color, y relleno. Si entrás “sólo para ver”, también te convidan de todo. La idea es irse de Siena con los postres para unas cuantas cenas.

La Catedral de Siena

Desde la Basílica de Santo Domingo se distingue la rayadita Catedral de Siena entre los tejados rojizos que parecen subir y bajar por las colinas. 

Es majestuosa. La hicieron así de hermosa porque querían que superara la belleza de la Catedral de Florencia. Está dedicada a Nuestra Señora de la Asunción, y fue construida entre 1215 y 1263.

Es de estilo gótico, y cuando la terminaron lo sieneses dijeron: “nos quedó chica, queremos que sea más grande, el triple si puede ser”, y de ser así, la actual Catedral se convertiría en la nave central de la Catedral que deseaban. Parece que nos les fue tan bien porque lograron levantar sólo el paredón que se ve a un costado de ella, pero los italianos saben sacarle provecho a las cosas y lo convirtieron en un regio mirador: “Panorama Facciatone“.

Para visitar el complejo monumental (Catedral, Museo de la Ópera, Cripta, Batisterio, y Panorama del Facciatone), se debe comprar el ticket OPA SI PASS. También está la opción de adquirir el ticket all inclusive para pasear por los tejados y la cúpula de la Catedral, llamado Porta del Cielo, aunque leí que no vale la pena ya que las vistas panorámicas se aprecian muchísimo mejor desde el Panorama del Facciatone. 

Aunque no ingresamos, por lo que vi en fotos el interior de la Catedral es más imponente que el exterior, a diferencia de la simpleza del interior del Duomo de Florencia. Con seguridad, habría decido pagar los €13 si el  suelo de mármol de la Catedral hubiese estado al descubierto, que sólo ocurre en un período del verano, y ese sí es un evento único.

Siena flamea una bandera blanca y negra

No me lo hubiese preguntado si no fuera porque leí sobre la historia de Siena. Los colores de su bandera están ligados al origen de la ciudad, que por cierto, es muy pero muy antigua.

Se origina con los etruscos que se asentaron aquí por el año 900 a.C., hasta que fueron relevados por los romanos. Según cuenta la leyenda, después de que Rómulo matara a su hermano Remo, los hijos de este último, Asquio y Senio, se vieron obligados a escapar de Roma por temor a sufrir el mismo destino que su padre. Huyeron en dos caballos, uno blanco y otro negro, de ahí que se elija como emblema la faja blanca y negra para su bandera. Pero esto de la simbología no termina acá. Quien habrá caminado o vaya a caminar por Siena, notará la presencia de muchas, muchas, pero muchas (para que quede claro) Lobas Capitolinas. ¿Esto por qué? Por el mismo motivo que la elección de los colores de la bandera, como los hijos (romanos) de Remo fundaron Siena, impusieron la imagen de la loba como recuerdo eterno a su querida Roma. Por dar algunos ejemplos: 

Loba Capitolina en la Piazza Tolomei

Loba Capitolina dentro del Palazzo Público, en Piazza del Campo

Después Siena fue enemiga número uno de Florencia, con quien se disputaban el dominio de la Toscana, hasta que en el año 1125 fue una de las primeras ciudades italianas en proclamarse como república. 

¿Dónde estacionar en Siena?

En el estacionamiento del Estadio Artemio FranchiA la salida, hay una maquina en la que se paga con billetes o monedas (no recuerdo si con tarjeta también). Está a 130 metros de la Basílica de Santo Domingo, donde comenzamos el paseo por la ciudad. ¡Mejor imposible!

¿Cuánto tiempo duró este paseo? 

Medio día, sin entrar a la Catedral. Almorzamos en Siena y seguimos camino hacia San Geminiano, que es un pueblo chico para recorrer. Luego regresamos a Greve in Chianti, donde estábamos alojados.

Un pensamiento sobre “Italia – Siena se viste de medioevo

  1. Pingback: Itinerario de viaje de 30 días por la bella Italia - Mis Lugares

Deja un comentario