Italia – El Foro Romano, la Roma más antigua

A la sombra del Coliseo asoma el Foro Romano. Muchos dirán que sólo se ven piedras, piedras y más piedras, ¡y tienen razón! porque cuando cayó en abandono se usó como cantera para otros edificios y monumentos de la ciudad. Pero el Foro Romano merece un relato más inspirador. Lo que vemos en este paseo es el resultado de años de excavaciones con las que pudieron reescribir la historia de la Roma más antigua.

Es sabido que los Foros Romanos, y lo digo en plural porque en realidad eran varios, eran como el microcentro de una ciudad, allí donde todas las actividades más importantes se concentran como la política, los tribunales, la religión, el comercio, la atención médica, juegos de gladiadores, y también la prostitución. Todo ahí. Pero ¿por qué en ese preciso lugar? Porque fue en el Monte Palatino donde se instala una de las leyendas más simbólicas de Roma, su fundación. Se dice que en ese monte estaba la cueva donde la loba Luperca amantó a los gemelos Rómulo y Remo, y donde crecieron fundaron la ciudad.

Lo cierto es que desde el Monte Palatino hay una vista fenomenal hacia el Foro Romano, y no por nada los emperadores construyeron ahí sus casas. Con ese panorama pensaba en la cantidad de historias de gente común y de poderosos que deben haber existido, pero se me vino a la mente una muy particular. Una historia que cuenta sobre los últimos pasos que diera por la Vía Sacra (la calle principal del foro) uno de los tiranos que cambió la historia de Roma. Esos últimos pasos son la fecha más recordada en el calendario romano porque se trata de la muerte de Cayo Julio César

Sacada con GoPro

Julio era un tipo de mucho carácter. No era un “loco de la guerra”, sino un tirano desde la cuna. La educación que recibió en base a malos tratos se hizo carne, y para colmo su familia patricia contaba con una escasa fortuna. Así que tenía todo el peso sobre su persona para mantener la jerarquía de su familia, y lo acompañaba de su ego exacerbado que anunciaba “Yo no soy Rey, sino César”.

Nació en el año 100 a.C y murió a los 56 años de 23 puñaladas, de las cuales una fue mortal. ¿Quienes lo querían muerto y por qué? Fueron los senadores de la antigua Roma los que armaron esta conspiración. A lo largo de su carrera política y militar, Julio César fue tomando el poder que pretendía y se hizo nombrar Dictador Perpetuo en un gobierno republicano. Los senadores vieron en esa figura la intención de restaurar la monarquía, y consintieron que el único escape para mantener la libertad era asesinando al enemigo.

¿Cómo fueron sus últimos pasos por el Foro Romano? Llegaron los Idus de Marzo del año 44 a.C. y Julio César no sabía si salir o no de su casa. Había recibido el mismo presagio de su trágico destino de distintos ámbitos, su esposa, un vidente, y hasta él mismo lo había soñado. Decidió finalmente salir de su casa esa mañana porque no podía dejar de asistir a una reunión en el Senado, y comenzó a caminar por la Vía Sacra. Mientras tanto contemplaba algunas construcciones porque tenía en mente la ampliación del foro. En ese momento la Curia Julia estaba en construcción porque había sido afectada por un incendio, entonces aprovechó a reconstruirla dedicándola a su familia, y es por eso el edificio que continúa más en pie de todo el Foro Romano. Detrás de ese lugar se encuentra su propio foro, el Foro de César, que lo atravesaría para continuar camino hacia la Curia de Pompeyo donde estaba reunido el Senado.

Muchos sitúan el asesinato de Julio César en la Curia Julia que está en el Foro Romano, pero no. Fue en la Curia de Pompeyo que se ubica en el Largo di Torre Argentina. De hecho éste no es un lugar muy atractivo, sino que se ven algunas excavaciones y muchos gatos porque hay una asociación que los alimenta y protege.

Volviendo al paseo que estaba dando Julio César para llegar a la reunión, éste volvió a encontrarse con el adivino quien le volvió a advertir en un diálogo que podría ser algo así:

Adivino: Julio … guárdate de las Idus de Marzo…

JC: ¡Adivino mentiroso! Las Idus de Marzo han llegado y aquí estoy, no me ha pasado nada.

Adivino: Sí César, han llegado pero todavía no han pasado.

Sumado a eso alguien se le acercó a entregarle un papel en el que estaba escrita la conspiración hacia él y que confirmaba que sería asesinado, pero Julio César lo guardó sin llevarle el apunte. A pesar de que los malos augurios se le presentaban una y otra vez, él estaba convencido de que “la mejor muerte es la que acontece de manera repentina”. Así fue su final, y el adivino tenía razón.

Unos días después de su fallecimiento, llevaron su cuerpo al Foro Romano para ser cremado y lo hicieron precisamente en el Templo del Divino Julio ubicado frente al lateral corto de la plaza principal. Cada 15 de marzo hay romanos que llevan en forma espontánea flores, velas, e imágenes.

La muerte de Julio César significó el paso de la República al Imperio Romano. Su testamento estaba guardado en el Templo de las Vestales y confirmaba que su hijo adoptivo Octavio era su heredero. Fue él quien terminó de construir la Curia Julia, y una de las primeras acciones fue la de asesinar a todos aquellos que habían conspirado contra Julio César, y sin dejar títere con cabeza se convirtió, años más tarde, en el primer emperador de Roma bajo el nombre de Augusto.

Una curiosidad para recordar: el mes de Julio de nuestro calendario se denomina así porque Julio César lo cambió para hacerse honor al él mismo dado que había nacido en ese mes, y Agosto en honor a Octavio Augusto.

Ni hablar que el Foro Romano tiene una existencia muchísimo más antigua que la de Julio César, estoy hablando del 753 a.C como si hablar “antes de Cristo” (a.C.) fuese otra galaxia. Es que aquellos romanos debieron ser de otro mundo realmente. El lugar donde se sitúa el foro era todo pantano, y para poner el primer ladrillo primero tuvieron que drenarlo construyendo una red de alcantarillado conocida como la Cloaca Máxima.

Ver el Foro Romano es como ver el sótano de la ciudad actual. De bases fuertes indudablemente que le permitieron sobrevivir al olvido.

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