Foz de Iguazú – Visita al Parque Das Aves y a la Represa de Itaipú

Alquilamos un auto para cruzar de Puerto Iguazú en Argentina hacia Foz de Iguazú en Brasil. La misión era conocer el Parque Das Aves a la mañana, almorzar en el Restaurant Rafaín (un clásico en Brasil), y visitar la Represa de Itaipú por la tarde, un programa que no es habitual encontrar entre las ofertas de las agencias de viajes. De paso, como salir temprano tiene su ventaja, conocimos una perlita camino a la represa.

Como el día anterior habíamos cruzado a Brasil para recorrer las cataratas del lado del país vecino, Alejandro (nuestro guía de ese paseo) nos había mostrado dónde estaba ubicado el Parque Das Aves y nos habló muy bien de este lugar, así que el rumbo hacia el primer destino estaba marcado. Si bien se puede estacionar en la calle, es poco el espacio disponible, pero al lado del parque hay un estacionamiento que se paga con reales al mismo cuidador.

El Parque Das Aves es un centro de conservación de la naturaleza y de recuperación para todo tipo de aves, que fueron rescatadas de malos tratos, tráfico de animales, o en peligro de extinción. Luego si están en condiciones las liberan y si no se quedan viviendo en el parque, que son las que vemos en su mayoría cuando hacemos la visita. Nos llevó aproximadamente 2 horas y media la vuelta completa.

Como verán en el mapa hay un camino predeterminado a seguir, está dividido en grandes sectores que agrupan especies que necesitan de un hábitat similar para sobrevivir, y es muy fácil de recorrer.

Sector Árbol de la Vida

Flamencos

Así de verde es el parque, y en ciertos lugares los espacios aéreos están cerrados con redes para que las aves no se escapen, mientras nosotros los visitantes tenemos la oportunidad de entrar en su hábitat.

Parque Das Aves, Brasil 🇧🇷

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Sector reptiles, así se ve el hábitat

A mirar bien la imagen

¿Qué estarán cuchicheando las “Tres Marías”?

Sector Mariposario

Al final del recorrido nos permiten sacarnos una foto con un el Loro mansito y amigable. Lindo recuerdo.

Todo bien pero sacá la foto ya !!

Ya era el mediodía y a 12 minutos del parque se encontraba la Churrascaría Rafaín, nuestro segundo objetivo del paseo. Es un restaurante tradicional de Foz de Iguazú, y uno de los primeros en ofrecer el servicio de spetto corrido.

El servicio que hoy ofrecen es el tipo buffet, con varias islas divididas en entradas, platos calientes, fríos, y postres. Para la carne hay que acercarse a la parrilla. El menú libre para el almuerzo ronda los 65 reales más la bebida. 

El show se ofrece únicamente por la noche, por eso las agencias de viajes suelen programar este tour para una cena.

Son dos alas de este tamaño, es increíblemente grande

Rafaín es un clásico, se puede probar un poco de todo mientras que el estómago lo permita, y está bueno para conocerlo al menos una vez, aunque personalmente prefiero menús a la carta.

La siguiente parada de este paseo era en la Represa de Itaipú para la que sacamos las entradas con anticipación, dado que tiene cupos limitados. Como estábamos con el tiempo sobrado para nuestro horario de visita, y casi sin desviarnos del camino, decidimos pasar por un lugar que quedaba a sólo 10 minutos de la represa: el Templo Budista, la perlita del paseo y de entrada gratuita.

Impresiona el tamaño de las estatuas que decoran los jardines. La paz es total, y sólo se escucha el canto de los monjes.

Desde ahí hay una muy linda vista a la ciudad de Foz. Los beneficios de salir del tour cerrado.

La Represa de Itaipú, una de las siete maravillas del mundo moderno, nos esperaba. Itaipú significa en el idioma guaraní “Piedra que suena”, y es una represa binacional entre Paraguay y Brasil, ubicada sobre el río Paraná en la frontera de ambos países. Genera el 25% de la energía eléctrica que consume Brasil, y el 95% de la que consume Paraguay.

En 1973 Brasil y Paraguay firmaron el tratado que dio origen a esta obra imponente y dos años más tarde comenzó la construcción. Una obra que combina la inteligencia del hombre y el poder de la naturaleza. Para su construcción demoraron 9 años y tuvieron que desviar el curso del río Paraná removiendo más de 60 millones de toneladas de tierra y roca. Según los ejemplos que nos dieron, la cantidad de hormigón utilizado equivale a la construcción de 250 estadios de fútbol como el de Santiago Bernabéu (Madrid), y la cantidad de acero a 380 torres Eiffel (París). Tiene una longitud de más de 7.700 metros, y una altura máxima de 196 metros (equivale a un edificio de 65 pisos).

La visita comenzó con un video institucional para todos los tours por igual, luego sí nos dividieron entre los que hacían la visita turística clásica y los que hacíamos la visita especial. La diferencia entre ambas es que en la visita especial se recorren otros sectores más específicos para ver el funcionamiento de la represa, la información es más técnica, pero permite entender mejor la envergadura de la obra.

En el video recopilé pequeñas tomas de panorámicas de alguno de los lugares que se recorren en esta visita especial, comenzando por la vista a la represa. Luego nos llevaron al mirador sobre el vertedero donde se ve la inmensidad de la obra, y las unidades generadoras de energía. Después de observar esa gran vista nos metimos en ella, es decir, que pudimos tocar las unidades generadoras de energía y sentir correr el agua con una fuerza terrible, e ingresar luego a la Catedral de la Usina para sentirnos mínimos ante semejante grandeza. Por último vimos una usina en funcionamiento.

Desde lejos se ven insignificantes las 20 unidades generadoras de energía, pero cada una tiene capacidad para abastecer a una ciudad de 2 millones de habitantes.

El Centro de Cómputos es un espacio compartido entre ambos países, aunque separados por la línea que se ve en el medio del piso. La pantalla muestra los valores de energía de cada país y está también dividida en dos partes iguales.

Esa línea que divide ese sector de cómputos, seguía hacia donde estábamos nosotros mirándolos, y como si fuera el meridiano de Greenwich, tenía un pie en Brasil y otro en Paraguay.

Es un paseo muy interesante y debe ser muy lindo complementar este conocimiento con la iluminación nocturna, que leí que se realiza los viernes y sábados pagando un costo adicional. 

Nos quedaba un día más y lo disfrutamos haciendo un recorrido en auto hacia el sur de la provincia, donde la localidad de San Ignacio preserva los vestigios de lo que fueron las misiones jesuíticas.

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