Fin de semana en San Antonio de Areco – Día Sábado

Queríamos hacer una escapada de fin de semana y se juntaron las ganas de conocer San Antonio de Areco con la cercanía a la ciudad de Buenos Aires. Fiel a mi estilo armé un programa para aprovechar nuestra estadía de fin de semana, y la palabra que resume este paseo es sin dudas la hospitalidad.

¿Cómo llegar? Son 113 kilómetros desde Capital Federal. En auto tomamos la Panamericana ramal Pilar, que se junta más adelante con la Ruta Nacional 8. Son 3 peajes en total. En este momento están construyendo la nueva Autopista Pilar – Pergamino de la RN 8, y hay un tramo antes de llegar a San Antonio de Areco que que está en obra. El camino es igualmente transitable, demoramos 2 horas en llegar por ese motivo pero en un futuro no muy lejano debería ser muy rápido el acceso.

Dónde alojarse: Hay muchas opciones de alojamiento en la ciudad y alrededores, todo depende del tipo de turismo que cada uno tenga ganas de disfrutar, y del bolsillo también. Nosotros elegimos alojarnos en el casco histórico para conocer la ciudad, su gente, y la cultura local. Reservamos en el Hotel Draghi, guiados como siempre por los buenos comentarios que tenía en las redes sociales.

Allí comenzaba nuestra hospitalidad de la mano de Tita, nuestra anfitriona y quien cuidó de todos los detalles durante nuestra estadía. Es un hotel de 9 habitaciones de estilo clásico y familiar, ya que es administrado por la misma familia Draghi. Nuestra habitación fue La Candelaria, ubicada en planta baja. Muy cómoda, de ambientación agradable, y con todo lo necesario para pasar un fin de semana.

En verano se puede disfrutar del parque y la pileta, y durante todo el año está disponible la sala de estar para leer algo de su propia biblioteca, también en idioma inglés, y francés. De todos modos con todo lo que se puede hacer en la ciudad, no hubo tiempo para eso.

El desayuno se sirve de 7:00 a 10:00 horas en un espacio apartado de las habitaciones, por lo que no hay ruidos desde temprano.

Allá al fondo se ingresa al Museo Draghí, gratuito para quienes nos alojamos en el hotel y cuya entrada principal está frente a la plaza.

¿Por qué se llama San Antonio de Areco? Existen dos versiones: una corresponde a que en sus orillas crecía la “areca” (planta perteneciente a la familia de las palmeras), y la segunda es por un militar de apellido Areco, quien a principios del Siglo XVII había triunfado en un combate contra los indios a orillas del río de quien también tomó su nombre.

Un poco de historia sobre los Pagos de Areco: Las tierras de este pueblo estaban ocupadas por los indios Querandíes hasta que llegaron los españoles, quienes comenzaron a establecerse utilizando estas tierras como lugar de paso obligatorio a la ruta del Alto Perú y Paraguay. Como eran continuamente atacados por los indios, los pobladores para librarse de los malones hicieron la promesa de construir una capilla en honor a San Antonio de Padua, que fue levantada dentro de la estancia de José Ruiz de Arellano en 1728. Fue declarada en ese entonces como una de las primeras siete parroquias de campaña, lo que habilitaba la fundación del pueblo. Esto se terminó concretando el 23 de octubre de 1730, bajo el nombre de los Pagos de Areco. En 1750 Arellano donó la capilla y otras tierras a su alrededor que dieron impulso a la ciudad.

La historia y la tradición quedaron muy unidas por la Estancia La Porteña, lugar que remite a los orígenes del festejo del Día de la Tradición, ya que cuando aparecido el libro “Don Segundo Sombra” en 1926, celebraron ahí el éxito de la obra entre algunos paisanos y vecinos del lugar. Más tarde en 1939, el gobierno de la Provincia de Buenos Aires decreta el 10 de Noviembre Día de la Tradición disponiendo que esta celebración fuese en San Antonio de Areco. El 10 de Noviembre no es cualquier fecha, sino que conmemora el nacimiento de José Hernández, autor del Martín Fierro, obra máxima de la literatura gauchesca. Nueve años más tarde el Poder Ejecutivo Nacional extiende esta celebración a todo el país. En el 2015 fue declarada Capital Nacional de la Tradición, bien puesto el título porque visitar San Antonio de Areco en cualquier momento del año es revivir la tradición gauchesca.

Día Sábado

Llegamos a San Antonio de Areco a las 10:00 hs para hacer check in en el Hotel Draghi (que como tenía disponibilidad nos permitieron ingresar antes del horario habitual de check in), y salimos hacia el primer paseo guiado con la Dirección de Turismo de San Antonio de Areco, el Paseo de los Artesanos de las 11:00 hs. Vale la pena hacerlo porque fue lo que nos permitió conocer los talleres de los artesanos, y recibir una completa explicación de cómo trabaja cada uno sus materiales. La amabilidad de cada artesano, la pasión con que lo cuentan, y la manera en que nos recibieron es parte de la hospitalidad que me llevé del pueblo.

En esta vuelta conocimos:

Maximiliano Rodríguez: un platero joven que comenzó de chico trabajando en el taller de otro platero, y se animó a emprender su propio camino. Nos mostró cómo es el proceso para realizar un cuchillo de plata, con un tallado más recargado diferenciándose del tipo gauchesco que es de líneas más simples.

Alquimia de Judith Gálvez y Horacio Sarli: Conversamos un rato con Judith sobre su trabajo y cosas de la vida, y de lo que disfruta haciendo su arte. Combina materiales, funde diferentes metales, y resultan en piezas de diseño únicas que seguramente van a perdurar en el tiempo como una joya con un significado muy especial.

El Paseo de las Tinajas de Roberto “Pity” Falibene: Es Maestro Nacional de Dibujo, y un genio de la hospitalidad y el diálogo. Su casa-taller es un espacio de encuentro y arte, utilizando la arcilla como material principal. Al frente el local de exposición, al fondo del terreno su taller que para llegar hay que atravesar su parque pintoresco entre tinajas y una curiosa mini pulpería. Nos encantó su trabajo, y nos sorprendió cómo en unos pocos minutos modeló con sus manos una carita de gaucho simpática y expresiva de esos que pintaba Molina Campos.

Dos cuencos que compramos para darle mucha onda al menú ensalada.

La hora de almorzar llegó rápido, y por recomendación de Pity fuimos a la parrilla La Porfiada ubicada sobre la calle Balcarce 66, y atendida por su dueño: el hermano de Pity.

Imposible pasar de largo por la parrilla La Porfiada

En el fondo se ve la pizarra con el menú, sirven diferentes cortes de carne, nosotros atacamos la picaña y nos trajeron un pedacito de bondiola de cerdo ahumada que estaba exquisita. Imperdibles son las empanadas y las papas fritas que creo que yo estaban fritas con grasa, porque estaban muy suaves y con ese gustito especial que no hay con qué darle.

La siguiente misión a cumplir del plan turístico de día era la visita guiada de las 15:30 hs en el Parque Criollo y Museo Ricardo Güiraldes, restaurado e inaugurado en 1938. Para llegar hay que cruzar el Puente Viejo hacia la zona de campo, y caminar 400 metros (que no parecen) hasta la entrada principal. Poner un pie adentro del museo significa estar dentro de la Pulpería La Blanqueada y por lo tanto dentro de la obra más famosa escrita por Ricardo Güiraldes “Don Segundo Sombra”.

¿Quién fue Ricardo Güiraldes? Fue un novelista y poeta argentino. Nació en el año 1886 dentro de una familia rica en Buenos Aries, pero vivió los primeros cuatro años de su vida en París. Su juventud estuvo repartida entre la estancia familiar llamada La Porteña en San Antonio de Areco, Buenos Aires, y París. Si bien tenía amplias posibilidades de viajar, cuando regresaba al campo disfrutaba de la vida gauchesca, y de su buena relación con el gaucho Don Segundo Ramírez en quien se inspiró para encarnar al personaje Don Segundo Sombra. He aquí la respuesta de ¿quién fue Don Segundo Sombra?, nombre del libro que Ricardo terminó de escribir en 1926, y aunque al año siguiente falleció, conoció la fama que venía buscando con sus escritos anteriores.

La verdadera Pulpería La Blanqueada funcionó desde 1850 con una ambientación de la época rosista. En esta visita aprendí que no era sólo un lugar donde los gauchos iban a tomar un trago y jugar a las cartas, sino que funcionaba como una oficina de RRHH. Los estancieros le dejaban dicho al pulpero si necesitaban un peón, domador, arreador, etc, y los gauchos se iban de la pulpería con trabajo. En general los gauchos no sabían ni leer ni escribir, y entonces el pulpero, que sí sabía, era el encargado de leer las noticias en voz alta de los pocos diarios que llegaban al pueblo, y después de varios días de viaje.

La presencia de las balanzas indica que realizaban el trueque, es decir, el gaucho ofrecía algo que ya no usaba o de lo que podía desprenderse a cambio de alimentos. Pero entonces vino la duda de ¿cuál era la diferencia entre una pulpería y un almacén de ramos generales? y la respuesta es que el segundo abarcaba varios rubros comerciales, desde alimentos en todas sus formas, maquinarias, agrícolas, bazar, zapatería, armas, muebles, y más. La Blanqueada fue declarada en 1999 Monumento Nacional.

Desde la pulpería seguimos un caminito que nos llevó hacia al casco de estancia construida en el siglo XVIII, que nunca funcionó como casa sino que se construyó con la finalidad de albergar la obra de Ricardo Güiraldes y el patrimonio del gaucho regional, sobre todo el gaucho que corporizó a Don Segundo Sombras. Es de una sola planta, tiene un mirador desde donde avistaban a los malones de indios, y un foso que la rodea que servía de defensa.

El predio compuesto por 90 hectáreas pertenece a la Municipalidad de San Antonio de Areco, preservan el patrimonio cultural, realizan los eventos gauchescos más importantes como el día De la Tradición (10 de Noviembre) y el Entrevero de las Tropillas Entabladas (cerca al 25 de Mayo), y además crían vacunos de la raza criolla.

Una mención especial para un amigo de muchos años: Una de las salas del museo lleva el nombre de Alberto Gregorio Lecot, en honor a quien fue su director durante más de 20 años, y una persona muy querida. Estuvo ligado a San Antonio de Areco primero por antiguos lazos familiares, y luego por su casamiento con Nené Casco, descendiente de una de las familias de los primeros tiempos del Pago de Areco. Algunas conexiones más de esta familia y que le dieron sentido a nuestro paseo fue encontrar en la Plaza Ruiz Arellano un cañón donado por la familia Casco que pertenecía a su estancia, donde los utilizaban para defenderse de los malones indios. El Dr. Alberto Lecot se desarrolló profesionalmente como jurisconsulto, juez, y camarista en la ciudad de La Plata, y escribió un libro sobre Ricardo Güiraldes llamado “Desde la Porteña y con sus Recuerdos”, en el que relató las circunstancias que llevaron a Güiraldes a escribir Don Segundo Sombra. Alberto era abuelo de Guillermo Lecot, y ahora que lo pienso es también abogado ¿serán los genes de su abuelo? No lo sé, pero sí puedo decir que fue muy lindo poder encontrarnos con parte de su historia familiar, donde todavía vive parte de su familia.

Ya era la hora del mate, y como nos encantan las estaciones de trenes nos fuimos con el auto a Vagues. Es una antigua estación del tren promocionada por la Dirección de Turismo de Areco, ubicada a 3 kilómetros del pueblo. Lógico hubiese sido conocer la estación de San Antonio de Areco, que pasamos de regreso al pueblo, pero no está muy mantenida.

La estación Vagués fue inaugurada en 1894 por el Ferrocarril Central Argentino dentro del ramal Victoria-Pergamino, y empalme a la ciudad de Luján.

Desde el año 2013 funciona como un Centro de Interpretación Ferrovario, un museo que cuenta a través descripciones, fotos, y planos, la historia del ferrocarril y la estación. En este trabajo de conservar la historia de los ferrocarriles argentinos y la recuperación de la infraestructura ferroviaria, participa un grupo de aficionados sin fines de lucro a quienes tenemos que agradecer por su trabajo llamados Amigos del Ramal Victoria – Pergamino.

Después de pasar un linda tarde de mates con tortas fritas y chipás regresamos a Areco para hacer la visita guiada de bares históricos a las 18:30 hs junto a la Dirección de Turismo.

Tuvimos una guía muy canchera de “nacionalidad arequera”, y además de contarnos sobre las historias de los bares más significativos del casco histórico, que era el tema del paseo, nos habló de la historia de San Antonio de Areco desde sus orígenes. Fue tan completa la vuelta que no hacía falta hacer al día siguiente la visita guiada dedicada especialmente al casco histórico.

Concentrándonos en el paseo temático de bares, el primero que visitamos fue el Almacén Los Principios, ubicado en Mitre 249 a dos cuadras de la Plaza Arellano. Su nombre lo dice todo. Fue fundado en 1918 en otra dirección, pero al poco tiempo se mudaron a su actual esquina, y funciona allí desde 1922. De toda la vuelta, fue al único bar que entramos con el permiso de sus dueños, y el resto sólo fue una pasada por sus vidrieras.

Otro dato realmente lindo de destacar de este bar es que acá se filmó la publicidad “Letras” de la sopa Knorr, dominada por el estribillo “Me haces bien” de Jorge Drexler. ¿Se acuerdan allá por el año 2002? ¡Yo la puedo cantar completa!

Regresando hacia la plaza, en la intersección de las calles Mitre y Alsina está El Mitre. Muy lindo lugar y bien ambientado, aunque modernizado. Antiguamente fue un hotel.

Continuando por la cuadra de la iglesia llegamos a la siguiente esquina donde se encuentra El Tokio, y La Esquina de Mertí en diagonal. El primero es un clásico café de pueblo apto todo publico, y es parte de una pequeña galería que lleva el mismo nombre, con unos pocos locales de indumentaria y accesorios muy cancheros.

La Esquina de Mertí es una esquina que data de 1860, que funcionó como pulpería y como almacén de ramos generales, pero no tiene el aspecto del bar Los Principios porque tuvo que ser reconstruido después del incendio sufrido en el que perdieron todos los documentos y fotografías que retrataban aquellas épocas. Su dueño actual Arturo Figueroa viajó por todo el país comprando objetos para decorar su boliche, y continuar con el espíritu del lugar del que se enamoró cuando decidió comprarlo. Le pidió permiso a Don Mertí, uno de los naturistas más importantes del país, y utilizó su apellido para nombrar su bar que según cuenta la historia, era el elegido por el verdadero Don Segundo Sombra.

Siguiendo por la misma calle una cuadra más terminamos el recorrido en el Boliche de Bessonart, ubicado en la esquina de Don Segundo Sombra y Zapiola, y hoy punto de encuentro de todos los paisanos jóvenes de Areco. Antiguamente era un almacén de ramos generales que luego fue cerrado por un largo tiempo, y Agustín Bessonart fue quien lo reabrió para convertirlo en el Boliche de Bessonart. Muy fácil no le resultó porque es una edificación con más de 200 años y si la observás bien parece que se viene abajo en cualquier momento. Pero no, y gracias a que supimos que fue apuntalada y habilitada, entramos al boliche para comer una verdadera picada con fernet. No quisiera olvidarme de contar que por acá, sí también por acá, pasaron Don Segundo Sombra y Carlos Gardel.

¿Por qué digo verdadera picada? Porque al fin voy a un lugar donde la picada para dos no son 4 quesos (dos pa’ vó, dos pa’ mí), 4 rollitos de jamón, 4 aceitunas, y así. Esta era una picada en la que verdaderamente podíamos comer unos cuantos. Cómo sirven el fernet es una tradición de la familia, lo que permite el mismo sabor del trago desde el principio hasta el final. Dejando de lado que lo sirven con Pepsi y no con Coca-Cola, le sacan a la botella de gaseosa una medida y la sirven en el vaso, y a la botella la completan con el fernet.

Fue un espectáculo ver a los jóvenes con sus boinas y esa forma de apoyarse en la barra típica del paisano, la simpleza y sus risas, así como la atención amable de las chicas que atendían el bar. Correcto o incorrecto, pero pienso ¿para qué avanzamos? si así estábamos tan bien…

Con esto cerramos un día espectacular, y el domingo también se venía con más planes de visitas, ¿o a alguien le quedan dudas?

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