Iguazú – Visita a las Cataratas, lado Argentino

¿Lado argentino o lado brasilero? Si visualizáramos al Parque Nacional Iguazú como un teatro, la vista a las cataratas del lado brasilero es muy panorámica. Sería como estar sentados en las butacas de un teatro, observando el escenario donde actúa el lado argentino del parque. Sin dudas cada lado tiene su encanto, y es necesario pasear por ambos países para entender esta maravilla del mundo. Pero … es en el lado argentino donde se siente el ruido profundo y la fuerza de las caídas de agua, es donde late el corazón de las Cataratas del Iguazú.

El Parque Nacional Iguazú está abierto de 8 a 18 horas todos los días del año, y se encuentra a 20 minutos de la ciudad de Puerto Iguazú. Ese día salimos temprano para aprovechar la benevolencia de la temperatura de la mañana, porque realmente el calor en Iguazú es insoportable!

¿Qué se visita en el parque? Al ingresar nos encontramos con el Centro de Visitantes Yvyrá Retá, que significa “el país de los árboles”. Es una galería cubierta con paneles explicativos, que se recorre en 20 minutos. Trata sobre la diversidad biológica, y la relación del hombre con la selva. Es muy interesante para tener el primer contacto con el mundo de la selva.

Los guaraníes fueron los primeros en descubrir estas “Aguas Grandes”, que es el significado de Iguazú. Luego llegó Alvar Núñez Cabeza de Vaca, el primer español que las vio en 1541 durante su segunda exploración a las Américas. Él las spoileó así: “el río da un salto por unas peñas abajo muy altas, y da el agua en lo bajo de la tierra tan grande golpe que de muy lejos se oye; y la espuma del agua, como cae con tanta fuerza, sube en alto dos lanzas y más” (de wikipedia). 

En pocos metros cuadrados hay plantas de palmito, helechos, enredaderas, y carnívoras también. Detrás de cada hoja hay un insecto, y muchos animales están camuflados. Así que ojo con andar molestando a la naturaleza fuera del sendero. Los únicos que no pasan desapercibidos ni están camuflados son los coatíes. La ternura de verlos duró 2 minutos ya que después, y no quiero incitar a la violencia, ingresaron por la puerta principal a mi categoría de “cansadores”.

En primer lugar no hay que tocarlos porque es un animal peligroso, de hecho hay carteles distribuidos en el parque, con imágenes que muestran las heridas que nos pueden hacer. Son los mejores ladrones y de ahí mi enemistad con ellos. Les sugiero no dejar las mochilas apoyadas en el suelo (y menos abiertas), porque vienen en malón, las agarran, se las llevan fuera del sendero y chau pertenencias.

En líneas generales hay en el parque más de 270 saltos, de los cuales el 80% está del lado argentino. La cantidad va variando según si el nivel del río, es decir, si el río crece las caídas se unen formando un solo salto, y si el río baja algunos pueden desaparecer. Si bien esto varía cada día, muchos de ellos se pueden considerar del staff permanente y son los que están señalizados en cada pasarela. Hablando de señalización, es de destacar que todo está muy bien indicado dentro del parque.

Comenzando la visita, a pocos metros del Centro de Visitantes se encuentra el Tren Ecológico de la Selva que tiene tres estaciones: Estación Central (a la entrada al parque), Estación Cataratas (donde salen los senderos para visitar el Circuito Superior e Inferior), y la Estación Garganta (donde se encuentra la pasarela que lleva al salto de la Garganta del Diablo).

Tren Ecológico – Estación Central

En este primer día en lugar de tomar del tren, elegimos caminar los 600 metros del Sendero Verde que se encuentra a la misma altura de la Estación Central, que conecta esta estación con la Estación Cataratas. Desde ahí parten los Circuitos Superior e Inferior, y es cuestión de cada uno decidir por cuál arrancar. Nosotros elegimos comenzar por el segundo.

El Circuito Inferior es un poco más largo que el Superior, y nos llevó recorrerlo 2 horas aproximadamente. Si bien tiene varios tramos de escaleras, es el que más nos acercó a los saltos, casi cara a cara con ellos.

Esta foto la recuerdo perfectamente porque fue la primera ventana donde empezábamos a ver las cataratas, y a escuchar ese ruido intenso del agua. Simplemente maravilloso.

En orden de aparición los saltos más destacados son el Lanusse, que es uno pequeño, en honor al segundo Gobernador de la provincia de Misiones, y quien fomentaba el turismo hacia las cataratas.

El salto Alvar Núñez en homenaje al primer hombre blanco que las descubrió.

Más adelante llegamos a uno de los miradores más lindos del Circuito Inferior, para quedarse admirando el paisaje un rato largo.

Muy cerca el salto Bosetti, un gran explorador de la selva Paranaense. Acá la gente se amontona para sacarse una foto, es estar cara a cara con el agua, y según el viento puede mojar mucho o poco.

Salto Bosetti, Cataratas del Iguazu (lado argentino) ❤️

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Caminando de regreso hacia el lugar donde parten ambos circuitos, pasamos por el salto Chico, en comparación con el resto de los saltos.

El último del circuito es el salto Dos Hermanas, aprovechando que son dos saltos casi idénticos, rindieron homenaje a María y Teresa hijas del Gobernador Lanusse.

Aprovechamos cada banquito para descansar y disfrutar de los sonidos, pero cuidado que la naturaleza ataca.

Amarillo con amarillo 🦋. En Cataratas del Iguazu. Estas cosas pasan del lado argentino 😉

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Dentro de este circuito se encuentra el puerto del que sale la excursión de la Aventura Náutica, que hicimos el segundo día de visita al parque, junto a la caminata por el Sendero Macuco.

Saliendo del circuito inferior nos encontramos con el antiguo mirador del parque. Tiene forma de faro, pero se encuentra clausurado. A 100 metros de allí comienza el circuito superior y es el momento de decidir si almorzás o seguís.

El Circuito Superior es donde justamente las pasarelas son elevadas y nos ubican al filo de las caída de agua. Son tramos sin escaleras, y el tiempo de recorrido es más corto que el anterior.

Los saltos más destacados son nuevamente Bosetti, donde se ve desde lo alto la pasarela del circuito inferior.

Muy cerca el salto Adán y Eva, nombre de los primeros habitantes del paraíso terrenal. Le sigue el salto Bernabé Méndez, recordando al guardaparque que fallecido en 1968 en un enfrentamiento con cazadores furtivos que provenían del territorio brasileño. Al final de este circuito se encuentra el salto Mbiguá, que es el nombre de unas aves que viven en las islas del Río Iguazú Superior.

Desde ahí hicimos el camino de regreso hacia donde parten estos circuitos, y tomamos el tren en la Estación Cataratas hasta la Estación Garganta, para encontrarnos con el salto más codiciado: la Garganta del Diablo.

En 2015 a pesar de que se había inaugurado un nuevo tramo de pasarelas en este circuito, aún no estaban habilitadas … leí que este sector ofrece la vista plena al salto San Martín, así que quien vaya a las cataratas por favor que me mande alguna foto para ver cómo es!

Desde la Estación Garganta se recorren 1100 metros de pasarela (de los que nadie se salva caminar) para llegar al balcón de este gran salto.

Es una pasarela que maneja muy bien el suspenso, no así la ansiedad, porque va atravesando islas, y restos de pilotes antiguos de pasarelas arrasadas por las crecidas del río. A medida que nos acercábamos podíamos escuchar la fuerza del agua, después comenzamos a ver algo de espuma, y de repente aparece majestuosa la Garganta del Diablo, como una muralla de agua que no tiene fin.

No es fácil tomar la decisión de irse de ahí. Es una vista que hipnotiza. Lo único que hay que tener en cuenta, para quienes se acerquen por la tarde como hicimos nosotros, es que el parque cierra a las 18:00 horas, y el tren de regreso a la Estación Central también tiene un horario límite.

Antes de salir del parque hicimos dos trámites para el día siguiente:

1. Compramos la excursión para la Gran Aventura, que como no era fin de semana largo lo hicimos al final del día, pero si buscan algún horario en particular entonces es conveniente comprarlas con anticipación, porque es de las actividades más realizadas.

2. Sellamos el ticket de entrada para que obtener el descuento del 50%, para ingresar al parque al día siguiente. Este descuento se aplica a dos días consecutivos.

Un consejo a la hora de armar la valija, lleven conjuntos Dri-Fit. No son calurosos, y se secan muy rápido, dado que según el viento hay saltos que mojan y mucho. Las ojotas como calzado alternativo para la Gran Aventura ya que mojarse no es una probabilidad. Protector solar desde el principio de la caminata, Off para los mosquitos, y bolsas con cierres herméticos (tipo Ziploc) son fundamentales para guardar celulares, llaves, dinero, y documentos.

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