Nueva York – Broadway y Mirador del Empire State

Una gran noche (en lo personal) que comenzó en Broadway para ver el musical del Rey León, que con tanto talento nos hizo sentir como si estuviésemos en una montaña rusa de sensaciones, como pasa en todo clásico de Disney. Fascinados con la obra salimos a Time Square, otro mundo ficticio y de una rareza indescriptible, que fuimos atravesando hasta llegar al mirador más romántico de la ciudad para recibir allí mis 33 años, ni más ni menos que en el Empire State.

En Broadway encontramos una oferta de espectáculos muy variada, y dentro de los más populares estaban: El Rey León, Chicago, El Fantasma de la Ópera, Los Miserables, Mama Mía, entre otras. La gran pregunta fue ¿que show elegimos para ver? Nuestra elección fue El Rey León porque no queríamos complicarnos (nosotros ni al resto del grupo) con el idioma. Pensamos que cuanto menos hablado fuera el show iba a ser más llevadero, y fue verdaderamente una excelente opción. La obra tuvo un despliegue escénico increíble, colorido, y variado, y el sonido estuvo impecable. Quien vio la película, no tiene más que seguir la interpretación de la obra, y dejarse llevar por su música.

Es mi consejo sugerir que compren la entrada con anticipación, entre 1 a 2 meses antes de salir de viaje, si es que se quiere conseguir alguna ubicación especial, considerando que es uno de los shows que más atrae ver. Nosotros compramos las entradas unos días antes de salir y para un grupo de 6 eran pocas las opciones que quedaban, por lo que terminamos en la última fila que finalmente resultó conveniente, porque tanto el sonido como la escenografía se apreciaron muy bien desde ese lugar. También para quien quiera probar suerte, existe la posibilidad de comprar las entradas con descuento en las oficinas de TKTS.

Eran alrededor de las 23:00 hs y estaba a minutos de cumplir mis 33 años. Salimos del teatro fascinados con la obra directo a la locura de Time Square. Digo locura por la cantidad de carteles inmensos y luminosos, así como por la gente que no sabría describir si rara, original, loca, extravagante, o todo eso junto. Puede que sea una manera de expresarse, puede que yo no esté habituada a tal exposición, y si existe un cambio sociocultural ¿hacia dónde vamos?

Después de atravesar esas pocas cuadras, sentí una paz absoluta cuando nos encaminamos hacia el mirador del Empire State. 

Se trata de un mirador ubicado en la cima del edificio que supo mantenerse durante más de 40 años como el “más alto del mundo”. No son muchas las construcciones que nacieron para ser símbolos de una ciudad. El Empire State se proyectó en una ciudad rica y próspera, se inauguró durante una de las peores crisis económicas, y salió casi sin heridas después de que un avión se estrellara cerca del piso 79. Es un edificio que seduce, y que formó parte de escenarios de tantísimas películas y programas de televisión. A través de su iluminación participa en la cultura popular, celebrando fechas de todo tipo, acontecimientos internacionales o simplemente “canta presente” adornando la silueta de Nueva York. Nadie puede perderse de subir al mirador del Empire State.

¿Algo más para agregarle a este edificio? Sí, su nombre que es el apodo con el que se conoce al Estado de Nueva York. Se cuenta (aunque parece un comentario muy actual) que en tiempos de George Washington (él mismo) dijo que Nueva York era el centro del Imperio estadounidense, de ahí “Empire State“.

Son dos los miradores, uno en el piso 86 y otro en el 102. En la CityPass está incluido el primero y para el segundo debíamos comprar una entrada extra, pero habíamos leído en las redes sociales que los vidrios que protegen el mirador estaban muy rallados, y que el espacio es muy chico. El mirador del piso 86 es bastante amplio, con protección enrejada por lo que hay que ingeniárselas para sacar lindas fotos. Además por la altura es muy ventoso, así que el abrigo es fundamental.

El mirador está abierto de 8:00 a 2:00 am. Elegimos subir después de ver el espectáculo del Rey León en Broadway. Había leído que después de las 10:00 pm era una franja horaria poco concurrida y fue muy acertado porque no tuvimos que esperar en ningún momento.

De noche no me resultó tan fácil reconocer lugares, pero sí me quedé un rato mirando a mi gran favorito, el edificio Chrysler.

Vista al edificio Chrysler, el East River y el condado de Brooklyn.

¿Un foco de luz que resalte en entre tanta luz? Sí, es Time Square.

¿Otro manchón de luz? Es Madison Square donde terminaban de pelear Maravilla Martínez vs. Miguel Cotto

Todos los años se realiza el Empire State Building Run UP, que es una carrera vertical en la que los competidores tienen que subir las escaleras del edificio hasta el piso 86. El mejor tiempo quedó en poder de Paul Crakes en el 2003 con 9 minutos 33 segundos. Increíble.

La antena del Empire State

Cumpli mis 33 años en el Mirador del Empire State. El mejor de los recuerdos compartido con mis viejos!

Un lugar especial para que suene una y otra vez esta canción, que tranquilamente puede ser considerada un himno de Nueva York: Empire State of Mind.

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